normas circulación perruna

Normas urbanas de circulación perruna

¿La gente del barrio evita encontrarse contigo? ¿Percibes miradas de resquemor y cuchicheos a tus espaldas cuando paseas con tu mejor amigo? Es muy posible que tú, y solo tú, seas el culpable de que la gente odie a tu perro. Y sí. Debería importarte. Porque seguramente si a la gente le molesta la presencia de tu perro es porque estás obviando algunas normas urbanas de circulación perruna que ya deberías saber.

normas urbanas de circulación perruna1. No lleves a tu perro suelto por la ciudad.

Aunque mole mucho ir con tu Golden paseando sin correa porque es supertranquilo y lo tienes tan superbién educado que no se despega de ti aunque haya un chuletón de ternera en la acera ni se salta un semáforo en rojo… ¡no lo lleves suelto, copón! Aunque tu Pastor Alemán vaya más firme que un soldado porque lo tienes puesto “en modo trabajo” y bajo un régimen militar, no lo lleves suelto. Aunque te veas muy moderno paseando a tus Bulldogs Franceses sin ataduras… no lleves a tus malditos braquicéfalos sueltos.

Parece una “perrogrullada” pero hay más de un humano que, por comodidad, por demostrar “lo bien enseñado que está”, por respetar “la libertad de su perro” o simplemente “porque puede”, lleva a sus perros sueltos por la calle (incluso caminando éstos unos cuantos metros por delante de la persona responsable).

2. No lleves a tu perro con la correa extensible extendida por la ciudad.

Dale al botoncico y bloquea la correa en modo corto, o directamente usa una correa normal. Al viandante medio, por regla general, no le apetece ir saltando obstáculos ni enredarse en cables que cruzan de una punta a otra de la acera. Si quieres dar más libertad de movimiento a tu perro, mueve el culo unas cuantas calles más y llévalo al parque.

3. No acerques a tu perro a saludar a otros congéneres sí o sí porque es “muy sociable”.

Tal vez el otro perrete necesite su espacio o no tenga el día. Atiende a la actitud de perro y persona y acércate solo si percibes buenas vibraciones. Una iniciativa reciente consiste en atar un lazo amarillo a la correa o el collar para indicar que un perro necesita más espacio. Así que ya sabes, si ves uno de estos lazos adornando un perrete, intenta no invadir su espacio y deja que continúe su camino sin mucha interacción.

4. No dejes que se pare a saludar a otro perro en un sitio estrecho y muy transitado, especialmente si tu amigo es de los “efusivos”. A veces se nos olvida que nuestros perros comparten acera con peatones.

5. No le pegues un tirón brusco de la correa simplemente por haberse parado a olisquear o porque se ha encontrado con un amigo y tú tengas mucha prisa.

Deja las prisas para cuando vayas a perder el bus para ir al curro, y tómate el paseo con tu perro con calma chicha. Para tu perro, detenerse a olisquear mientras pasea es fundamental y de ello depende su estabilidad y su diversión en las salidas. Imagina estar por ahí de cañas y que cada vez que fueras a darle un sorbo a la cerveza alguien te arrebatara el vaso… o que cada vez que te detuvieras a mirar un escaparate te dieran un empujón. Tu perro no tiene la culpa de que sea lunes y de que tu jefe sea un capullo. Deja los gruñidos en su despacho y disfruta del paseo perruno, sin prisas y sin “obligaciones”.

6. Recoge la mierda de tu perro (sí, de la zona de tierra del arbolito también).

Eso de no recoger el zurullo con la excusa de que ha caído en un triste terrenillo de arena denota una vaguería y una dejadez preocupantes. Lo siguiente es el Síndrome de Diógenes, cuidado.

7. No dejes que tu perro mee a discreción en escaparates o en las plantas que hay a la entrada del “Todo a 100”.

A ser posible busca urinarios más discretos para tu chucho: un árbol, un arbusto o un espacio que no sea directamente transitado o utilizado por los invasivos humanos. Premia siempre que lo haga en el sitio correcto e intenta evitar detenerte en zonas “no aptas” que sean susceptibles de aflojar la vejiga, jamás tirando de la correa de forma brusca, sino guiándole y desviando su atención.

8. No pasees a 20 perros por el centro de la ciudad o por calles muy transitadas.

Paseadores caninos, sabemos que la cosa está fatal y que hay que buscarse la vida, pero si vais a echaros a la calle con una jauría de perros, buscad una zona amplia y despejada.

9. No aparques a tu can en cualquier lado.

Especialmente si es del tipo veículo longo, intenta que no entorpezca la normal circulación de la acera. Tampoco aconsejamos desde Power Perro dejar atados a los perretes mientras realizas tus compras, recados, o lo que quiera que hagas ahí dentro. Son muchos los casos de perretes robados en menos que compras una baguette… Dedica el paseo a tu perro y pasa tiempo de calidad con tu mejor amigo, ¡que encima que le ves poco, vas tú y le llevas de compras!

10. La correa no debe ser un motivo de conflicto. No hagas del tira y afloja la constante del paseo.

Recuerda que estás paseando con tu chucho, no jugando al tiro de la cuerda ni demostrando quién es más fuerte o quién se cansa antes. Si tu perro se empeña en tirar de tí como si fueras un trineo, detente y no continúes caminando hasta que se haya calmado y acabe entendiendo que, si hay tirones, no hay paseo. Para perros que tiran en exceso es muy conveniente utilizar un arnés anti-tiro con enganche a la altura del pecho que permite un mayor control. Evita a toda costa los arneses que se enganchan en la zona de la espalda. Y cuidado con los enredos de correa en los encuentros con otros perros. Evita colisiones y encontronazos que pueden acabar en peleas.

 

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