Besos de perro

El “beso de perro” es un comportamiento (como tantos otros) heredado del lobo: desde su más tierna infancia, los lobeznos “besan” a mamá loba en la boca para que ésta sirva la comida… directamente regurgitada. A plato puesto y sin necesidad de cuchillo y tenedor. De esta forma se produce un cambio natural de la lactancia a la toma de alimentos sólidos. Aunque enterarte de esto pueda producirte arcadas, tu perro está más evolucionado de lo que tú te crees y no está pidiendo que vomites tu comida cada vez que te da un lametón en los morros. Así que no lo hagas.

Se dice (o es lo que nos gusta pensar) que el lamido de un perro es una muestra de auténtico amor hacia su persona, y que equivale a un beso humano (pero de los buenos, los que salen espontáneamente desde el cariño y la sinceridad, que nuestros perros no entienden de besos de Judas).

Besos de perro

Una interpretación mucho menos romántica es que tu perrete te besa por puro interés, porque en el fondo quiere sacar algo de ti. Esto también vendría explicado por el comportamiento cachorro de lamer a la madre para avisar de que “hay hambre”.

Con sus besos también podría estar aceptando que “aquí mandas tú” (o al menos, sería una manera de hacer que te lo creas) ya que es también una señal de apaciguamiento. Y si no, intenta seguir riñéndole después de sentir los efectos de su lengua en tu oreja… ¡eso es materialmente imposible!

También hay estudios que parecen demostrar que un buen lametón en nuestra cara, boca u orejas es un auténtico termómetro canino para medir nuestras emociones, a través del cual saben distinguir si estamos de buenas, si hemos tenido un día de perros en el curro o si ha ganado el Atleti.

Pasando a otro plano menos metafísico, ¿qué hay de la higiene? ¿Cómo afecta a nuestra salud recibir un lengüetazo perruno?

Si nos paramos a pensar en todos aquellos lugares por donde ha pasado la boca de nuestro perro antes de plantarnos el morro en la cara, nuestro más puro instinto nos dirá que este acto no puede tener nada de sano. Y no, no nos vamos a poner escatológicos, porque ya sabéis de qué partes (propias y ajenas) estamos hablando. Por no mencionar las inmundicias callejeras de todo tipo y condición que tan atractivas resultan para nuestro amigo durante los paseos diarios.

No sólo el sentido común indica que es mejor “hacerle la cobra” a tu perro cuando saque la lengua a pasear por tu jeta, sino que son muchos los veterinarios que aconsejan reprimir este acto de amor por cuestiones de salud.

Por su parte nipona, el Doctor Yoji Yamkazi, en un estudio para la Universidad de Osaka, analizó el efecto de tener un contacto perro-persona tan cercano y llegó a la conclusión de que besar a tu perro puede hacer de tu boca un buen caldo de cultivo para las bacterias que causan periodontitis, entre otras infecciones.

Sin embargo, desde la Universidad de Arizona se han empeñado en demostrar precisamente todo lo contrario. Las investigaciones emprendidas por la HAIRI (Human-Animal Interaction Research Initiative, la Iniciativa para la Investigación de la Interacción Humano-Animal, hablando en cristiano) defienden la idea de que las bacterias perrunas realmente podrían reforzar nuestro sistema inmunológico. Lo que quieren descubrir es, en el fondo, si tu perrete podría funcionar como un yogur para tu organismo, ya que están convencidos de que tu can tiene efectos probióticos.

Afirman que “la relación entre perros y humanos va más allá de lo emocional” y que se pueden obtener beneficios físicos de este contacto.

Así que ya lo sabes, tal vez tengas que hacer de tripas corazón y dejar un espacio en tu dieta para esos “perrobióticos” que parecen ser tan beneficiosos para la salud.

No sabemos si los besos de tu can tendrán algún efecto en tu sistema inmunitario. Lo que sí hemos comprobado a través del Estudio de Investigación Power Perro es que afectan a la memoria a corto plazo, ya que 9 de cada 10 personas olvidan que su perrete, antes de besar sus bocas, se lamieron el ojete.

Nada, que hemos intentado evitar la escatología cutre y zafia en este artículo y al final no lo hemos conseguido. Muchos besos y bacterias.

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